La CASA ALTA, antigua torre almohade de vigilancia, recibe este nombre por su tamaño y su ubicación en el barrio alto de la población, conocido popularmente como “El Castell.”
Debió ser edificada en el siglo XII, y en todo caso durante algún momento de la ocupación almohade entre 1172 y la Reconquista. Posiblemente de ella deriva el nombre de la población y constituye su símbolo más representativo.
Construida a base de tapial, tras la Reconquista perdió su función de vigilancia convirtiéndose en casa de señorío. En 1989 sus últimos propietarios, los Rovira de Xixona, la cedieron al Ayuntamiento.